Daros por bienvenid@s a mi blog, un lugar donde la necesidad de comunicarme se vuelve importante.
Me encuentro en un punto que podría llamarse "en donde estoy", desde el cual aflora mi deseo de contar que me sucede en mi caminar (aprendizajes, busquedas, encuentros, música, relatos, regalos, viajes, sentimientos, logros laborales...), sin olvidarme de cómo se van resolviendo conflictos, dudas y valores.
El tema principal de este blog, como su título indica, es la consciencia canina. Siento la necesidad de desatar una venda y de encender una vela.
Creo en una convivencia real entre espécies animales, en este caso entre humano-perro, atendiendo a sentimientos claros y mente lúcida. Con la intención de favorecer una "actualización de estado" relacional con un animal que nos lleva acompañando varios siglos, y que la ciencia que se ocupa del estudio de su naturaleza, nació hace apenas 150 años.
Con todo esto doy el "pistoletazo de salida" a este blog.
Me encuentro en un punto que podría llamarse "en donde estoy", desde el cual aflora mi deseo de contar que me sucede en mi caminar (aprendizajes, busquedas, encuentros, música, relatos, regalos, viajes, sentimientos, logros laborales...), sin olvidarme de cómo se van resolviendo conflictos, dudas y valores.
El tema principal de este blog, como su título indica, es la consciencia canina. Siento la necesidad de desatar una venda y de encender una vela.
Creo en una convivencia real entre espécies animales, en este caso entre humano-perro, atendiendo a sentimientos claros y mente lúcida. Con la intención de favorecer una "actualización de estado" relacional con un animal que nos lleva acompañando varios siglos, y que la ciencia que se ocupa del estudio de su naturaleza, nació hace apenas 150 años.
Con todo esto doy el "pistoletazo de salida" a este blog.
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martes, 19 de noviembre de 2013
La Licantropía
La licantropía es la mitológica habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en lobo o licántropo. El término «licantropía» viene del griego antiguo lykánthropos(λυκάνθρωπος): λύκος, lýkos ('lobo') + άνθρωπος, ánthrōpos ('hombre'). La palabra también se puede utilizar para referirse al acto de transformar a otro humano en lobo.
La etimología folclórica también conecta la palabra a Licaón, rey de Arcadia, quién, de acuerdo al poema de Ovidio Metamorfosis, fue convertido en un lobo rabioso como respuesta al intento de servir carne humana, la de su propio hijo, en la visita de Zeus para refutar o desaprobar la divinidad del dios.
También hay una enfermedad mental llamada licantropía, en la cual el paciente cree que es o que se ha transformado en un animal y se comporta de acuerdo a ello. Muchas veces se refiere al tema como «licantropía clínica» para distinguirse del uso de «licantropía mitológica».
Otros aspectos similares se encuentran en la mitología egipcia, donde hay seres con características tanto humanas como animales.
"Wikipedia"
jueves, 13 de diciembre de 2012
Mulá Nasrudín
Nasreddin, o Nasrudín es un personaje mítico en los cuentos sufies. Es una especie de antihéroe del Islam y de la tradición popular sufí. Sus historias sirven para ilustrar o introducir las enseñanzas sufíes, se supone vivió en la Península Anatolia en una época indeterminada entre los siglos XIII y XV. Nasr-ed-Din significa “victoria de la fe” y Hodja, “el maestro” o “el profesor”. También se le conoce como “El maestro Nasreddin” (Nasreddin Hodja) y Mulá Nasrudín.
Nasrudín es un Mulá (maestro) que protagoniza una larga serie de historias-aventuras-cuentos-anécdotas, representando distintos papeles: agricultor, padre, juez, comerciante, sabio, maestro o tonto. Cada una de estas historias cortas hace reflexionar a quién la lee u oye, como una fábula, y además suelen ser humorísticas, con el humor simple de lo cotidiano, a veces con contrasentidos y aparentes absurdos.
Sus enseñanzas, que han sido y son utilizadas por los maestros del sufismo, van desde la explicación de fenómenos científicos y naturales, de una manera más fácilmente comprensible, a la ilustración de asuntos morales.
Los cuentos de Nasrudin actualmente llegan a ser aproximadamente 400. Muchos fueron compilados por Idries Shah. Son textos que tratan de distintos temas, generalmente morales, cuyas enseñanzas se amparan del ingenio y el humor.
Shah, divulgador de la cultura sufí en occidente, siempre consideró que la sabia y absurda lógica de los cuentos de Nasrudín era uno de los métodos más ingeniosos que tenían los sufíes para romper la forma de pensar habitual, adentrándose así en un mundo despojado de prejuicios.
Nasrudin es considerado un Don Quijote islámico porque acostumbra a ser cuerdo en su locura y abarca todo el ingenio popular de oriente medio transmitiendo de forma simplificada las enseñanzas del sufismo.
Acostumbra a realizar una crítica caústica y mordaz de los comportamientos inadecuados del islamismo, representado en muchos cuentos por imanes, jueces y personeros de la religión, representando él mismo los valores de un religioso sufi.
Nasrudín es un Mulá (maestro) que protagoniza una larga serie de historias-aventuras-cuentos-anécdotas, representando distintos papeles: agricultor, padre, juez, comerciante, sabio, maestro o tonto. Cada una de estas historias cortas hace reflexionar a quién la lee u oye, como una fábula, y además suelen ser humorísticas, con el humor simple de lo cotidiano, a veces con contrasentidos y aparentes absurdos.
Sus enseñanzas, que han sido y son utilizadas por los maestros del sufismo, van desde la explicación de fenómenos científicos y naturales, de una manera más fácilmente comprensible, a la ilustración de asuntos morales.
Los cuentos de Nasrudin actualmente llegan a ser aproximadamente 400. Muchos fueron compilados por Idries Shah. Son textos que tratan de distintos temas, generalmente morales, cuyas enseñanzas se amparan del ingenio y el humor.
Shah, divulgador de la cultura sufí en occidente, siempre consideró que la sabia y absurda lógica de los cuentos de Nasrudín era uno de los métodos más ingeniosos que tenían los sufíes para romper la forma de pensar habitual, adentrándose así en un mundo despojado de prejuicios.
Nasrudin es considerado un Don Quijote islámico porque acostumbra a ser cuerdo en su locura y abarca todo el ingenio popular de oriente medio transmitiendo de forma simplificada las enseñanzas del sufismo.
Acostumbra a realizar una crítica caústica y mordaz de los comportamientos inadecuados del islamismo, representado en muchos cuentos por imanes, jueces y personeros de la religión, representando él mismo los valores de un religioso sufi.
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Etologia(experimentos y bibliografías).
lunes, 7 de mayo de 2012
William Thorpe.
Autor clásico "Naturaleza animal, naturaleza humana".
En sus obras señala, que la Etología - estudio comparado del comportamiento natural de las especies animales -, tiene sus raíces en la historia natural, delimita sus fronteras con la zoología y con la psicología comparada, y se relaciona con la neuropsicología, integrada, la fisiología hormonal, la ecología comportamental, y la biología de poblaciones.
Su libro "Breve historia de la Etología" que ha sido en gran parte nuestra base de datos históricos.
Decía este extraordinario científico " Los teólogos, comenzaron prestando atención al repertorio completo de acciones y movimientos de los animales en su ambiente natural, perfeccionaron luego las técnicas de observación, singularización, y registros, sometieron más tarde a estudios experimentales las pautas estereotipadas y rígidas de las especies y estudiaron las causas y las funciones, que permitieron ofrecer explicaciones ontológicas y evolutivas del comportamiento animal.
Karl Spencer Lashley
(Davis, 1890-Poitiers, 1958) Psicólogo estadounidense. Con objeto
de estudiar los fenómenos de aprendizaje y la discriminación sensorial llevó a
cabo diversos experimentos con ratas, que le condujeron a afirmar que lo que
interesa en la aparición de los trastornos funcionales es el tamaño de la lesión
y no su localización. Destaca su obra Los mecanismos cerebrales y la
inteligencia (1929).
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Etologia(experimentos y bibliografías).
viernes, 4 de mayo de 2012
Charles Robert Darwin. Historia de la evolución y de la selección natural.
Charles Robert Darwin nació en Sherewsbury el 12 de febrero de 1809. Fue el segundo hijo varón de Robert Waring Darwin, médico de fama en la localidad, y de Susannah Wedgwood, hija de un célebre ceramista del Staffordshire, Josiah Wedgwood, promotor de la construcción de un canal para unir la región con las costas y miembro de la Royal Society. Su abuelo paterno, Erasmus Darwin, fue también un conocido médico e importante naturalista, autor de un extenso poema en pareados heroicos que presentaba una alegoría del sistema linneano de clasificación sexual de las plantas, el cual fue un éxito literario del momento; por lo demás, sus teorías acerca de la herencia de los caracteres adquiridos estaban destinadas a caer en descrédito por obra, precisamente, de su nieto. Además de su hermano, cinco años mayor que él, Charles tuvo tres hermanas también mayores y una hermana menor. Tras la muerte de su madre en 1817, su educación transcurrió en una escuela local y en su vejez recordó su experiencia allí como lo peor que pudo sucederle a su desarrollo intelectual.
Ya desde la infancia dio muestras de un gusto por la historia natural que él consideró innato y, en especial, de una gran afición por coleccionar cosas (conchas, sellos, monedas, minerales) el tipo de pasión «que le lleva a uno a convertirse en un naturalista sistemático, en un experto, o en un avaro».
En octubre de 1825 Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo para estudiar medicina por decisión de su padre, al que siempre recordó con cariño y admiración (y con un respeto no exento de connotaciones psicoanalíticas); la hipocondría de su edad adulta combinó la desconfianza en los médicos con la fe ilimitada en el instinto y los métodos de tratamiento paternos. Sin embargo Darwin no consiguió interesarse por la carrera; a la repugnancia por las operaciones quirúrgicas y a la incapacidad del profesorado para captar su atención, vino a sumarse el creciente convencimiento de que la herencia de su padre le iba a permitir una confortable subsistencia sin necesidad de ejercer una profesión como la de médico. De modo que, al cabo de dos cursos, su padre, dispuesto a impedir que se convirtiera en un ocioso hijo de familia, le propuso una carrera eclesiástica. Tras resolver los propios escrúpulos acerca de su fe, Darwin aceptó con gusto la idea de llegar a ser un clérigo rural y, a principios de 1828, después de haber refrescado su formación clásica, ingresó en el Christ's College de Cambridge.
Una nueva vida
Pero en Cambridge, como antes en Edimburgo y en la escuela, Darwin perdió el tiempo por lo que al estudio se refiere, a menudo descuidado para dar satisfacción a su pasión por la caza y por montar a caballo, actividades que ocasionalmente culminaban en cenas con amigos de las que Darwin conservó un recuerdo -posiblemente exagerado- como de auténticas francachelas. Con todo, su indolencia quedó temperada por la adquisición de sendos gustos por la pintura y la música, de los que él mismo se sorprendió más tarde, dada su absoluta carencia de oído musical y su incapacidad para el dibujo (un «mal irremediable», junto con su desconocimiento práctico de la disección, que representó una desventaja para sus trabajos posteriores).
Más que de los estudios académicos que se vio obligado a cursar, Darwin extrajo provecho en Cambridge de su asistencia voluntaria a las clases del botánico y entomólogo reverendo John Henslow, cuya amistad le reportó «un beneficio inestimable» y que tuvo una intervención directa en dos acontecimientos que determinaron su futuro: por una parte, al término de sus estudios en abril de 1831, Henslow le convenció de que se interesase por la geología, materia por la que las clases recibidas en Edimburgo le habían hecho concebir verdadera aversión, y le presentó a Adam Sedgwick, fundador del sistema cambriano, quien inició precisamente sus estudios sobre el mismo en una expedición al norte de Gales realizada en abril de ese mismo año en compañía de Darwin (treinta años más tarde, Henslow se vería obligado a defender al discípulo común ante las violentas críticas dirigidas por Sedgwick a las ideas evolucionistas); por otra parte, lo que es aún más importante, fue Henslow quien le proporcionó a Darwin la oportunidad de embarcarse como naturalista con el capitán Robert Fitzroy y acompañarle en el viaje que éste se proponía realizar a bordo del Beagle alrededor del mundo.
En un principio su padre se opuso al proyecto, manifestando que sólo cambiaría de opinión si «alguien con sentido común» era capaz de considerar aconsejable el viaje. Ese alguien fue su tío -y futuro suegro- Josiah Wedgwood, quien intercedió en favor de que su joven sobrino cumpliera el objetivo de viajar que Darwin se había fijado ya meses antes, cuando la lectura de Humboldt suscitó en él un deseo inmediato de visitar Tenerife y empezó a aprender castellano y a informarse acerca de los precios del pasaje. El 27 de diciembre de 1831 el Beagle zarpó de Davenport con Darwin a bordo y dispuesto a comenzar la que él llamó su «segunda vida», tras dos meses de desalentadora espera en Plymouth, mientras la nave era reparada de los desperfectos ocasionados en su viaje anterior, y después de que la galerna frustrara dos intentos de partida. Durante ese tiempo, Darwin experimentó «palpitaciones y dolores en el corazón» de origen más que probablemente nervioso, como quizá también lo habrían de ser más tarde sus frecuentes postraciones. Sin saberlo, Darwin había corrido el riesgo de ser rechazado por Fitzroy, ya que éste, convencido seguidor de las teorías fisiognómicas del sacerdote suizo Johann Caspar Lavater estimó en un principio que la nariz del naturalista no revelaba energía y determinación suficientes para la empresa.
El viaje del Beagle
El objetivo de la expedición dirigida por Fitzroy era el de completar el estudio topográfico de los territorios de la Patagonia y la Tierra del Fuego, el trazado de las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico y la realización de una cadena de medidas cronométricas alrededor del mundo. El periplo, de casi cinco años de duración, llevó a Darwin a lo largo de las costas de América del Sur, para regresar luego durante el último año visitando las islas Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio y Sudáfrica. Durante ese período su talante experimentó una profunda transformación. La antigua pasión por la caza sobrevivió los dos primeros años con toda su fuerza y fue él mismo quien se encargó de disparar sobre los pájaros y animales que pasaron a engrosar sus colecciones; poco a poco, sin embargo, esta tarea fue quedando encomendada a su criado a medida que su atención resultaba cada vez más absorbida por los aspectos científicos de su actividad.
El estudio de la geología fue, en un principio, el factor que más contribuyó a convertir el viaje en la verdadera formación de Darwin como investigador, ya que con él entró inexcusablemente en juego la necesidad de razonar. Darwin se llevó consigo el primer volumen de los Principles of Geology de Charles Lyell, autor de la teoría llamada de las causas actuales y que habría de ser su colaborador en la exposición del evolucionismo; desde el reconocimiento de los primeros terrenos geológicos que visitó (la isla de São Tiago, en Cabo Verde), Darwin quedó convencido de la superioridad del enfoque preconizado por Lyell. En Sao Tiago tuvo por vez primera la idea de que las rocas blancas que observaba habían sido producidas por la lava derretida de antiguas erupciones volcánicas, la cual, al deslizarse hasta el fondo del mar, habría arrastrado conchas y corales triturados comunicándoles consistencia rocosa. Hacia el final del viaje, Darwin tuvo noticia de que Sedgwick había expresado a su padre la opinión de que el joven se convertiría en un científico importante; el acertado pronóstico era el resultado de la lectura por Henslow, ante la Philosophical Society de Cambridge, de algunas de las cartas remitidas por Darwin.
La teoría sobre la formación de los arrecifes de coral por el crecimiento de éste en los bordes y en la cima de islas que se iban hundiendo lentamente, fue el primero en ver la luz (1842) de entre los logros científicos obtenidos por Darwin durante el viaje. Junto a éste y al establecimiento de la estructura geológica de algunas islas como Santa Elena, está el descubrimiento de la existencia de una cierta semejanza entre la fauna y la flora de las islas Galápagos con las de América del Sur, así como de diferencias entre los ejemplares de un mismo animal o planta recogidos en las distintas islas, lo que le hizo sospechar que la teoría de la estabilidad de las especies podría ser puesta en entredicho. Fue la elaboración teórica de esas observaciones la que, años después, resultó en su enunciado de las tesis evolutivas.
Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836; el cambio experimentado en esos años debió de ser tan notable que su padre, «el más agudo observador que se haya visto de natural escéptico y que estaba lejos de creer en la frenología», al volverlo a ver dictaminó que la forma de su cabeza había cambiado por completo. También su salud se había alterado; hacia el final del viaje se mareaba con más facilidad que en sus comienzos, y en el otoño de 1834 había estado enfermo durante un mes. Se ha especulado con la posibilidad de que en marzo de 1835 contrajera una infección latente de la llamada enfermedad de Chagas como consecuencia de la picadura de un insecto. De todos modos desde su llegada hasta comienzos de 1839 Darwin vivió los meses más activos de su vida, pese a las pérdidas de tiempo que le supuso el sentirse ocasionalmente indispuesto. Trabajó en la redacción de su diario del viaje (publicado en 1839) y en la elaboración de dos textos que presentaran sus observaciones geológicas y zoológicas. Instalado en Londres desde marzo de 1837, se dedicó a «hacer un poco de sociedad», actuando como secretario honorario de la Geological Society y tomando contacto con Lyell. En julio de ese año empezó a escribir su primer cuaderno de notas sobre sus nuevos puntos de vista acerca de la «transmutación de las especies», que se le fueron imponiendo al reflexionar acerca de sus propias observaciones sobre la clasificación, las afinidades y los instintos de los animales, y también como consecuencia de un estudio exhaustivo de cuantas informaciones pudo recoger relativas a las transformaciones experimentadas por especies de plantas y animales domésticos debido a la intervención de criadores y horticultores.
Sus investigaciones, realizadas sobre la base de «auténticos principios baconianos», pronto le convencieron de que la selección era la clave del éxito humano en la obtención de mejoras útiles en las razas de plantas y animales. La posibilidad de que esa misma selección actuara sobre los organismos que vivían en un estado natural se le hizo patente cuando en octubre de 1838 leyó «como pasatiempo» el ensayo de Malthus sobre la población, dispuesto como se hallaba, por sus prolongadas observaciones sobre los hábitos de animales y plantas, a percibir la presencia universal de la lucha por la existencia, se le ocurrió al instante que, en esas circunstancias, las variaciones favorables tenderían a conservarse, mientras que las desfavorables desaparecerían, con el resultado de la formación de nuevas especies. Darwin estimó que, «al fin, había conseguido una teoría con la que trabajar»; sin embargo, preocupado por evitar los prejuicios, decidió abstenerse por un tiempo de «escribir siquiera el más sucinto esbozo de la misma». En junio de 1842 se permitió el placer privado de un resumen muy breve -35 páginas escritas a lápiz-, que amplió hasta 230 páginas en el verano del año 1844.
Por entonces, Darwin había contraído matrimonio el 29 de enero de 1839 con su prima Emma Wedgwood. Residieron en Londres hasta septiembre de 1842, cuando la familia se instaló en Down, en el condado de Kent, buscando un género de vida que se adecuase mejor a los frecuentes períodos de enfermedad que, a partir del regreso de su viaje, afligieron constantemente a Darwin. Por lo demás, los años de Londres fueron, por lo que a vida social se refiere, un preludio del retiro casi total en el que vivió en Down hasta el final de sus días. El 27 de diciembre de 1839 nació el primer hijo del matrimonio y Darwin inició con él una serie de observaciones, que se prolongaron a lo largo de los años, sobre la expresión de las emociones en el hombre y en los animales. Tuvo diez hijos, seis varones y cuatro mujeres, nacidos entre 1839 y 1856, de los que dos niñas y un niño murieron en la infancia.
La teoría de la evolución
Durante los primeros años de su estancia en Down, Darwin completó la redacción de sus trabajos sobre temas geológicos y se ocupó también de una nueva edición de su diario de viaje, que en un principio había aparecido formando parte de la obra publicada por Fitzroy sobre sus expediciones; en las notas autobiográficas que redactó en 1876 (reveladoramente tituladas como Recollections of the Development of my Mind and Character), Darwin reconoció que «el éxito de este mi primer retoño literario siempre enardece mi vanidad más que el de cualquier otro de mis libros». De 1846 a 1854 Darwin estuvo ocupado en la redacción de sus monografías sobre los cirrípodos, por los que se había interesado durante su estancia en las costas de Chile al hallar ejemplares de un tipo que planteaba problemas de clasificación. Esos años de trabajo sirvieron para convertirlo en un verdadero naturalista según las exigencias de su época, añadiendo al aprendizaje práctico adquirido durante el viaje la formación teórica necesaria para abordar el problema de las relaciones entre la historia natural y la taxonomía. Además, sus estudios sobre los percebes le reportaron una sólida reputación entre los especialistas, siendo premiados en noviembre de 1853 por la Royal Society, de la que Darwin era miembro desde 1839.
A comienzos de 1856 Lyell aconsejó a Darwin que trabajara en el completo desarrollo de sus ideas acerca de la evolución de las especies. Darwin emprendió entonces la redacción de una obra que, aun estando concebida a una escala tres o cuatro veces superior de la que luego había de ser la del texto efectivamente publicado, representaba, en su opinión, un mero resumen del material recogido al respecto. Pero, cuando se hallaba hacia la mitad del trabajo, sus planes se fueron al traste por un suceso que precipitó los acontecimientos: en el verano de 1858 recibió un manuscrito que contenía una breve pero explícita exposición de una teoría de la evolución por selección natural, que coincidía exactamente con sus propios puntos de vista. El texto, remitido desde la isla de Ternate, en las Molucas, era obra de Alfred Russell Wallace, un naturalista que desde 1854 se hallaba en el archipiélago malayo y que ya en 1856 había enviado a Darwin un artículo sobre la aparición de especies nuevas con el que éste se sintió ampliamente identificado. En su nuevo trabajo, Wallace hablaba como Darwin, de «lucha por la existencia», una idea que, curiosamente, también le había venido inspirada por la lectura de Malthus. Darwin puso a Lyell en antecedentes del asunto y le comunicó sus vacilaciones acerca de cómo proceder respecto de la publicación de sus propias teorías, llegando a manifestar su intención de destruir sus propios escritos antes que aparecer como un usurpador de los derechos de Wallace a la prioridad. El incidente se saldó de manera salomónica merced a la intervención de Lyell y del botánico Joseph Dalton Hooker, futuro director de los Kew Gardens creados por su padre y uno de los principales defensores de las teorías evolucionistas de Darwin, con quien le unió una estrecha amistad desde 1843. Siguiendo el consejo de ambos, Darwin resumió su manuscrito, que fue presentado por Lyell y Hooker ante la Linnean Society el 1 de julio de 1858, junto con el trabajo de Wallace y con un extracto de una carta remitida por Darwin el 5 de septiembre de 1857 al botánico estadounidense Asa Gray, en el que constaba un esbozo de su teoría. Wallace no puso nunca en cuestión la corrección del procedimiento; más tarde, en 1887, manifestó su satisfacción por la manera en que todo se había desarrollado, aduciendo que él no poseía «el amor por el trabajo, el experimento y el detalle tan preeminente en Darwin, sin el cual cualquier cosa que yo hubiera podido escribir no habría convencido nunca a nadie».
Tras el episodio, Darwin se vio obligado a dejar de lado sus vacilaciones por lo que a la publicidad de sus ideas se refería y abordó la tarea de reducir la escala de la obra que tenía entre manos para enviarla cuanto antes a la imprenta; en «trece meses y diez días de duro trabajo» quedó por fin redactado el libro On the Origin of Species by means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life, del que los primeros 1.250 ejemplares se vendieron el mismo día de su aparición, el 24 de noviembre de 1859. Las implicaciones teológicas de la obra, que atribuía a la selección natural facultades hasta entonces reservadas a la divinidad, fueron causa de que inmediatamente empezara a formarse una enconada oposición, capitaneada por el paleontólogo Richard Owen, quien veinte años antes había acogido con entusiasmo las colecciones de fósiles traídas por Darwin de su viaje. En una memorable sesión de la British Association for the Advancement of Science que tuvo lugar en Oxford el 30 de junio de 1860, el obispo Samuel Wilberforce en calidad de portavoz del partido de Owen ridiculizó con brillante elocuencia las tesis evolucionistas, provocando una contundente réplica por parte de Thomas Henry Huxley, zoólogo, que fue el principal defensor ante la oposición religiosa de las tesis de Darwin, ganándose el sobrenombre de su bulldog. A la pregunta de Wilberforce sobre si a Huxley le hubiera sido indiferente saber que su abuelo había sido un mono, la respuesta inmediata fue, según el testimonio de Lyell: «Estaría en la misma situación que su señoría».
Darwin se mantuvo apartado de la intervención directa en la controversia pública hasta 1871, cuando se publicó su obra The Descent of Man and Selection in Relation to Sex, donde expuso sus argumentos en favor de la tesis de que el hombre había aparecido sobre la Tierra por medios exclusivamente naturales. Tres años antes había aparecido su estudio sobre la variación en animales y plantas por los efectos de la selección artificial, en el que trató de formular una teoría sobre el origen de la vida en general («pangénesis»), que resultó ser la más pobre de sus aportaciones a la biología. En 1872, con The Expression of the Emotions in Man and Animals, obra seminal de lo que luego sería el estudio moderno del comportamiento, Darwin puso fin a sus preocupaciones por los problemas teóricos y dedicó los últimos diez años de su vida a diversas investigaciones en el campo de la botánica.
A finales de 1881 comenzó a padecer graves problemas cardíacos y falleció a consecuencia de un ataque al corazón el 19 de abril de 1882.
jueves, 3 de mayo de 2012
Karl Von Frisch.
(Viena, 1886 - Munich, 1982) Etólogo austríaco. Estudió zoología
en Munich y Trieste. Posteriormente, enseñó en varias universidades. Estudio
durante cuarenta años el comportamiento de la abejas de la miel. Demostró que
estos insectos hacen uso de la luz polarizada para orientarse en su vuelo de
regreso a la colmena, que no pueden distinguir entre ciertas formas y sí ver
algunos colores, incluido el ultravioleta, invisible para el hombre. También
demostró que una abeja exploradora podía informar a otras abejas obreras de la
dirección y distancia donde se encontraba el alimento; Frisch pensaba que esta
información podía ser transmitida mediante el olor. Sus estudios del
comportamiento animal le valieron, en 1973, el premio Nobel de Medicina y
Fisiología, que compartió con Konrad Lorenz y Nikolas Tinbergen, por sus
descubrimientos sobre la organización y el desencadenamiento de las pautas de la
conducta individuales y sociales.
lunes, 30 de abril de 2012
Edward Lee Thorndike(condicionamiento instrumental).
(Williamsburg, 1874 - Montrose, 1949) Psicólogo y pedagogo
estadounidense, uno de los pioneros de la psicología del aprendizaje. Estudió en
la Universidad Wesleyan, donde se licenció en 1895; después completó su
formación en Harvard y Columbia, y en esta última institución obtuvo el
Doctorado en 1898 bajo la dirección de James Cattell. Al año siguiente ingresó
como profesor adjunto en la Escuela de Magisterio de la Universidad de Columbia,
donde en 1904 fue nombrado profesor de Psicología Educacional y director de su
Instituto de Investigación Pedagógica (1922-1940). Tras abandonar Columbia,
ocupó un tiempo la cátedra William James de Harvard (1942-1943), antes de
retirarse.
Para desarrollar sus investigaciones se apoyó en el estudio de animales, en concreto gatos, y la utilización de herramientas como la "caja rompecabezas" o "caja-problema", en la que el animal debía accionar un mecanismo para poder salir de ella. El resultado de sus estudios fue la elaboración de la teoría del aprendizaje por ensayo y error. Según él, el proceso de aprendizaje se puede reducir a varias leyes: la ley de la disposición, que establece la preparación de las conducciones neurológicas en la conexión estímulo-respuesta; la ley del ejercicio, o del uso y desuso, en la que la conexión estímulo-respuesta se refuerza con la práctica o a la inversa; y la ley del efecto, la más importante de ellas, que describe cómo en el proceso de ensayo y error, si se produce una respuesta seguida por una satisfacción, la conexión se hace más fuerte y conduce a su aprendizaje, y al contrario, si hay un displacer o refuerzo negativo, la conexión estímulo-respuesta se debilita y acaba desapareciendo.
El perfeccionamiento posterior de esta ley llevó al principio del reforzamiento formulado por B.F. Skinner. En relación con estas leyes, introdujo los conceptos de la motivación, como refuerzo positivo a la respuesta correcta, y la transferencia (junto a Robert S. Woodworth), o introducción de elementos similares a los ya resueltos en los nuevos ejercicios para facilitar la tarea de aprendizaje; estas nociones resultaron fundamentales en el desarrollo de la Psicopedagogía y están en la base de las técnicas usadas por dicha disciplina.
Asimismo, investigó sobre las diferencias individuales e ideó diferentes tipos de tests para medir la capacidad intelectual y las aptitudes. Fue autor de numerosas obras, entre las que destacan Educational psychology (1903), The theory of mental and social measurements (1904), Principles of teaching based on Psychology (1905), Animal intelligence (1911), Education: a first book (1912), The psychology of learning (1914), The measurement of intelligence (1926) y Human nature and the social order (1940).
sábado, 28 de abril de 2012
John Broadus Watson(fundador del conductismo).
(Greenville, EE UU, 1878-Nueva York, 1958) Psicólogo estadounidense, fundador del conductismo. Se trasladó a Chicago para estudiar filosofía, atraído por Dewey y el pragmatismo, pero pronto comenzó a interesarse por la psicología. Se doctoró en 1903 y empezó a trabajar como asistente instructor en psicología animal. En 1907 ingresó en el plantel académico de la Universidad Johns Hopkins, en la que permanecería hasta 1920, e inició sus estudios sobre los procesos sensoriales en los animales.
Su convencimiento de que las referencias a los contenidos de la
mente y a la conciencia no podían someterse a ningún criterio objetivo y
suscitaban una problemática seudocientífica le llevó a la utilización de los
únicos datos objetivos existentes en el análisis psicológico, es decir, aquellos
que proporcionaba la conducta exterior. Watson adquirió gran notoriedad gracias
a la publicación en la Psychological Review de su artículo Psychology
as a Behaviorist Views It (La psicología según la concibe un
conductista, 1913), en el que por primera vez se establecían de manera
radical los principios característicos del conductismo: rechazo tanto a la
noción de conciencia como al método introspectivo, y explicación de la conducta
únicamente en términos de estímulos (proporcionados por el ambiente) y de
respuestas «de naturaleza por entero fisicoquímica», cuyo estudio debía llevarse
a cabo en el laboratorio.
En 1914 publicó Behavior: An Introduction to Comparative
Psychology (Conducta: una introducción a la psicología comparada),
donde postulaba la observación directa de la conducta con el objetivo de hallar
conexiones entre ella y la fisiología subyacente. Las tesis de Watson, ampliadas
mediante estudios comparados de psicología animal y humana en Psychology from
the Standpoint of a Behaviorist (La psicología desde una perspectiva
conductista, 1919), hallaron su más acabada formulación en Behaviorism
(Conductismo, 1925), que incluía una compleja teoría acerca del
desarrollo del aprendizaje a través del condicionamiento. Aunque Watson abandonó
en los años 20 el ejercicio de la psicología para centrarse en sus negocios, su
influencia perduraría en destacados especialistas norteamericanos.
En un primer momento, Watson reconoció la importancia de las
tendencias innatas de la conducta, postura que modificaría, no obstante, en
posteriores trabajos, en que dio más importancia al ambiente en la formación de
la conducta. Cuando nace un nuevo ser, su repertorio de conductas es limitado;
ni siquiera posee instintos. A partir de su reducido bagaje, el niño irá
adquiriendo normas de conducta debido al aprendizaje o condicionamiento, y
también gracias a su desarrollo motor. En este elaborado proceso, que culminará
en la maduración de la edad adulta, el ambiente social desempeña un destacado
papel, y el período infantil tiene crucial importancia.
viernes, 27 de abril de 2012
Sir Julian Huxley.
Este extraordinario etólogo siguió la carrera de zoología educándose en la Universidad de Oxford.
Según el famoso Doctor Korand Lorenz, Huxley es “uno de los padres fundadores de la Etología”
Sobre los hábitos del galanteo del colimbo crestado, marcó un hito en el estudio naturalístico, objetivo de las pautas de conducta “instintiva”
Se desempeñó en puestos destacados, como el de Secretario de la Sociedad Zoológica de Londres, desde 1935 a1942 y posteriormente como Director General de la UNESCO.
Escribió un libro en 1942 que se convirtió en un clásico “Evolución de la moderna síntesis"
Organizó en 1965 en la Royal Society un symposium titulado “A discusión of ritualization of behaviour in animal and man.
Fue un grande en la Etología entre los grandes.
Según el famoso Doctor Korand Lorenz, Huxley es “uno de los padres fundadores de la Etología”
Sobre los hábitos del galanteo del colimbo crestado, marcó un hito en el estudio naturalístico, objetivo de las pautas de conducta “instintiva”
Se desempeñó en puestos destacados, como el de Secretario de la Sociedad Zoológica de Londres, desde 1935 a1942 y posteriormente como Director General de la UNESCO.
Escribió un libro en 1942 que se convirtió en un clásico “Evolución de la moderna síntesis"
Organizó en 1965 en la Royal Society un symposium titulado “A discusión of ritualization of behaviour in animal and man.
Fue un grande en la Etología entre los grandes.
Konrad Lorenz. El humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura
(Viena, 1903 - Altenburg, Austria, 1989) Zoólogo austriaco. Cuando
terminó sus estudios en la escuela secundaria, y siguiendo los deseos de su
padre, se trasladó a Estados Unidos para seguir dos cursos semestrales de
medicina en la Universidad de Columbia (Nueva York), tras lo cual regresó a
Viena para completar sus estudios. En 1928 se graduó en medicina y en 1933, en
zoología.
En 1939 fundó con N. Tinbergen la escuela etológica del
comportamiento animal, que mantuvo fuertes discrepancias con la escuela
estadounidense de psicólogos experimentales. Los estadounidenses estudiaban los
animales en el laboratorio y los europeos preferían observarlos en su hábitat
natural. En 1935, al estudiar las pautas de aprendizaje de los polluelos de
ganso y de pato, descubrió una etapa crítica en la que aprenden a reconocer y a
seguir a los padres, incluso si éstos son adoptivos, siempre que en ellos
estuviesen presentes los estímulos auditivos o visuales, la impronta, que
provoca la reacción de los jóvenes.
De 1940 a 1942 ejerció como profesor y jefe de departamento en la
Universidad de Königsberg. Prisionero de guerra del ejército soviético, fue
devuelto a Austria en 1948. Pasó entonces a dirigir el Instituto de Etología
Comparada de Altenberg. De 1961 a 1973 dirigió el Instituto Max Planck de
Fisiología en Seewiesen. En 1973 compartió el Premio Nobel de Medicina con K.
von Frisch y N. Tinbergen.
Las ideas de Lorenz significaron un adelanto en el conocimiento
del comportamiento animal y de su papel en el proceso de adaptación y
supervivencia de la especie. Al final de su carrera intentó aplicar sus ideas a
la conducta de los humanos como miembros de especies sociales, una aplicación
cargada de controvertidas implicaciones filosóficas y sociológicas.
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miércoles, 25 de abril de 2012
Tinbergen.El comportamiento innato puede ser el resultado de un proceso adaptativo seleccionado a lo largo de la evolución.
(Hauge, 1907 - Oxford, 1988) Etólogo holandés, pionero en el
estudio del comportamiento animal junto a los biólogos Konrad Lorenz y Karl von
Frisch, con quienes compartió el premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1973,
por sus descubrimientos sobre la organización y las respuestas del
comportamiento instintivo, tanto desde el punto de vista individual como social.
Su interés por el comportamiento de los animales comenzó ya en su
infancia, pues a tan solo una hora de caminata de su casa, en Holanda, se
hallaban extensos arenales y dunas costeras, con una abundante fauna
especialmente rica en aves. Tinbergen se graduó y se doctoró en Zoología por la
Universidad de Leiden, donde trabajó también como profesor. En 1947 se trasladó
a Oxford, en cuya universidad ejerció durante muchos años de profesor y realizó
la mayoría de sus trabajos referentes al comportamiento animal.
Tinbergen tenía el interés de examinar los patrones de conducta
exhibidos por los animales en estado natural y en condiciones de laboratorio.
Investigó los zorros árticos, los pájaros marinos, las focas, los caracoles y
las avispas excavadoras. Durante mucho tiempo estudió el comportamiento de las
gaviotas: el cortejo, el apareamiento, la alimentación de los polluelos. Entre
sus amplios y variados trabajos se incluye el estudio del aprendizaje de la
conducta, así como del camuflaje animal, del instinto, del autismo y de la
agresividad de los seres humanos.
Tinbergen estableció el valor del estímulo como una señal y
consideraba que los instintos se basaban en sistemas neurológicos organizados
jerárquicamente y que compartían una misma fuente de motivación. Esto suponía
entender las conductas instintivas como heredadas y no dar ningún peso a la
influencia del medio en el desarrollo de dichas conductas. En algunos casos, las
conductas aprendidas pueden estar basadas en un comportamiento innato modificado
por la experiencia, y en otras son totalmente novedosas. El comportamiento
innato puede ser el resultado de un proceso adaptativo seleccionado a lo largo
de la evolución.
En 1973 recibió el premio Nobel de Fisiología y Medicina, que
compartió con Konrad Lorenz y Karl von Frisch, por
estos descubrimientos. Sus obras más representativas que han contribuido al
desarrollo de la etología, la ciencia que estudia el comportamiento animal, son
The Study of Instinct (1951), The Herring Gull's World (1953),
Curious Naturalists (1958), The Animal in its World (1972-73) y
Early Childhood Autism and Ethological Aproach (1972).
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martes, 10 de abril de 2012
Experimento Conductista: Watson y el pequeño Albert.
(Greenville, EE UU, 1878-Nueva York, 1958) Psicólogo
estadounidense, fundador del conductismo. Se trasladó a Chicago para estudiar
filosofía, atraído por Dewey y el pragmatismo, pero pronto comenzó a interesarse
por la psicología. Se doctoró en 1903 y empezó a trabajar como asistente
instructor en psicología animal. En 1907 ingresó en el plantel académico de la
Universidad Johns Hopkins, en la que permanecería hasta 1920, e inició sus
estudios sobre los procesos sensoriales en los animales.
Su convencimiento de que las referencias a los contenidos de la
mente y a la conciencia no podían someterse a ningún criterio objetivo y
suscitaban una problemática seudocientífica le llevó a la utilización de los
únicos datos objetivos existentes en el análisis psicológico, es decir, aquellos
que proporcionaba la conducta exterior. Watson adquirió gran notoriedad gracias
a la publicación en la Psychological Review de su artículo Psychology
as a Behaviorist Views It (La psicología según la concibe un
conductista, 1913), en el que por primera vez se establecían de manera
radical los principios característicos del conductismo: rechazo tanto a la
noción de conciencia como al método introspectivo, y explicación de la conducta
únicamente en términos de estímulos (proporcionados por el ambiente) y de
respuestas «de naturaleza por entero fisicoquímica», cuyo estudio debía llevarse
a cabo en el laboratorio.
En 1914 publicó Behavior: An Introduction to Comparative
Psychology (Conducta: una introducción a la psicología comparada),
donde postulaba la observación directa de la conducta con el objetivo de hallar
conexiones entre ella y la fisiología subyacente. Las tesis de Watson, ampliadas
mediante estudios comparados de psicología animal y humana en Psychology from
the Standpoint of a Behaviorist (La psicología desde una perspectiva
conductista, 1919), hallaron su más acabada formulación en Behaviorism
(Conductismo, 1925), que incluía una compleja teoría acerca del
desarrollo del aprendizaje a través del condicionamiento. Aunque Watson abandonó
en los años 20 el ejercicio de la psicología para centrarse en sus negocios, su
influencia perduraría en destacados especialistas norteamericanos.
En un primer momento, Watson reconoció la importancia de las
tendencias innatas de la conducta, postura que modificaría, no obstante, en
posteriores trabajos, en que dio más importancia al ambiente en la formación de
la conducta. Cuando nace un nuevo ser, su repertorio de conductas es limitado;
ni siquiera posee instintos. A partir de su reducido bagaje, el niño irá
adquiriendo normas de conducta debido al aprendizaje o condicionamiento, y
también gracias a su desarrollo motor. En este elaborado proceso, que culminará
en la maduración de la edad adulta, el ambiente social desempeña un destacado
papel, y el período infantil tiene crucial importancia.
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Condicionamiento operante. Skinner. Conducta voluntaria que provoca una consecuencia.
(Burrhus Frederic Skinner; Susquehanna, EE UU, 1904-Cambridge,
id., 1990) Psicólogo estadounidense. Obtuvo el doctorado en psicología por la
Universidad de Harvard en 1931, y continuó sus investigaciones en la misma
universidad como asistente de laboratorio de biología con el profesor Crozier;
en 1936 empezó a trabajar como profesor en la Universidad de Minnesota, donde
permaneció nueve años.
En 1938 Skinner publicó su primer libro, Las conductas de los
organismos, y tras un breve período en la Universidad de Indiana, se
estableció en Harvard (1948). Influido por la teoría de los reflejos
condicionados de Pavlov y por el conductismo de Watson, Skinner creyó que era
posible explicar la conducta de los individuos como un conjunto de respuestas
fisiológicas condicionadas por el entorno, y se entregó al estudio de las
posibilidades que ofrecía el control científico de la conducta, mediante
técnicas de refuerzo (premio de la conducta deseada), necesariamente sobre
animales.
Entre los experimentos más célebres de Skinner cabe citar el
adiestramiento de unas palomas para jugar al pimpón, la llamada caja de
Skinner, todavía hoy utilizada para el condicionamiento de animales, o el
diseño de un entorno artificial específicamente pensado para los primeros años
de vida de las personas.
Su conductismo radical levantó abundante polémica en su país, y
alcanzó una fama notable con la publicación de la novela Walden 2 (1948),
en la que especulaba sobre una sociedad futura totalmente programada con
técnicas de ingeniería de la conducta.
En su ensayo Más allá de la libertad y la dignidad (1971),
Skinner defendió que tales conceptos resultaban en último término perniciosos
para la sociedad, y que la única manera de alcanzar una convivencia óptima pasa
necesariamente por aplicar unas técnicas adecuadas en el diseño de la conducta
de sus miembros.
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sábado, 7 de abril de 2012
Condicionamiento clásico. Pavlov. Condicionado por dos asociaciones que concluyen en un acto reflejo.
(Ivan Petrovich Pavlov; Riazán, actual Rusia, 1849-Leningrado, hoy San Petersburgo, id., 1936) Fisiólogo ruso. Hijo de un pope ortodoxo, cursó estudios de teología, que abandonó para ingresar en la Universidad de San Petersburgo y estudiar medicina y química. Una vez doctorado, amplió sus conocimientos en Alemania, donde se especializó en fisiología intestinal y en el sistema circulatorio. En 1890 sentó plaza de profesor de fisiología en la Academia Médica Imperial.
Al mismo tiempo dirigía los laboratorios del Instituto de Medicina
experimental, en los cuales trabajó más de cuarenta y cinco años en diversas
investigaciones, entre las que resultaron célebres las que se referían al
aparato digestivo y a los reflejos condicionados. Muy joven aún le causó viva
impresión la obra de Sechenov sobre los reflejos cerebrales, y empezó sus
trabajos acerca de la inervación cardiaca y sobre la autorregulación de la
presión sanguínea.
A partir de 1888 se consagró al estudio de las funciones
digestivas. Inventó y elaboró técnicas fisiológicas asombrosas en su época, y
pudo, gracias al método de la "experimentación crónica", llevar a cabo
importantes investigaciones sobre el páncreas, el hígado y las glándulas
salivales. Pero las más notables fueron las concernientes a la actividad
secretora del estómago, para lo cual aisló una parte de este órgano ("el pequeño
estómago de Pavlov"); tales investigaciones representan una de las más
importantes conquistas científicas del siglo XIX y valieron a Pavlov el premio
Nobel en 1904.
Pavlov es conocido, sobre todo, por la formulación de la ley del
reflejo condicionado, que desarrolló después de advertir que la salivación de
los perros que utilizaba en sus experimentos podía ser resultado de una
actividad psíquica. Al efecto, realizó el famoso experimento consistente en
tañer una campana inmediatamente antes de dar el alimento a un perro, para
concluir que, cuando el animal estaba hambriento, empezaba a salivar en cuanto
oía el sonido habitual.
Al permitir un análisis psíquico del animal, es decir, al estudiar
su capacidad de diferenciar los estímulos y de responder a ellos, Pavlov abrió
nuevos caminos a la psicología, a la psiquiatría e inclusive la pedagogía, ya
que pudo considerarse toda forma de educación como esencialmente basada en la
formación de los reflejos condicionados. Se elaboraron así teorías en que el
proceso de aprendizaje y del conocimiento eran el resultado de una multitud de
reflejos condicionados a lo largo de la vida.
Estas tesis se extendieron con rapidez en Estados Unidos, abriendo
una profunda brecha con la concepción freudiana de la voluntad. La visión
fisiológica de la psicología había sido ya iniciada por el filósofo alemán Ernst
Heinrich Weber en la primera mitad del siglo XIX, con los ensayos que analizaban
las respuestas humanas a su entorno y la interpretación de sus propias
impresiones sensoriales recogidas en la llamada ley de Weber, relativa a la
existencia de un umbral absoluto y a una respuesta logarítmica en el caso de las
sensaciones.
La guerra civil y el advenimiento del comunismo no afectaron sus
investigaciones. A pesar de no ser afecto al nuevo régimen, los comunistas, que
valoraban su talla como científico, no lo represaliaron como a tantos otros que,
como él, habían mostrado su rechazo a los métodos del gobierno. En una ocasión
llegó a declarar: «Por este experimento social que estáis realizando, yo no
sacrificaría los cuartos traseros de una rana.»
Los comunistas no dudaron en aplicar la teoría del reflejo
condicionado de Pavlov a fines que su descubridor nunca hubiese podido imaginar:
el condicionamiento de seres humanos, efectuado en el sistema carcelario
soviético. En los años treinta, Pavlov volvió a significarse al anunciar el
principio según el cual, la función del lenguaje humano es resultado de una
cadena de reflejos condicionados que contendrían palabras.
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