En este artículo se pretende explicar de forma muy sencilla los mitos y las falsedades con respecto a un término que cada día es más utilizado de forma errónea cuando se habla de educación o adiestramiento canino. De la misma forma que cuando vamos al médico y nos diagnostica un virus cuando no sabe reconocer el mal o la enfermedad, lo mismo ocurre con muchos de los “adiestradores “de perros en la actualidad. Cuando alguien no sabe qué le pasa a nuestro perro o cómo afrontar determinadas situaciones, se suele recurrir al comodín infalible:
“Su perro es dominante”.
Pero ¿qué premisas hacen que los perros adquieran el título de “perro dominante”?
- Si me mira fijamente, es dominante
- Si me ladra, es dominante
- Si le muestro una chuche y la coge, es dominante
- Si enrosca la cola, es dominante
- Si mea donde no debe, es dominante
- Si le regaño y gruñe (aunque sea a un cachorro de tres meses), es dominante.
- Si un cachorrito muerde un poco fuerte, es dominante.
- Si el perro no se aparta cuando camino, es dominante.
- Si el perro camina por delante de nosotros, es dominante,
- Si el perro se encuentra a otro perro y lo gruñe, es dominante.
Cualquiera de los puntos anteriormente expuesto se pueden cumplir en nuestros canes, en determinadas situaciones, como cuando tienen miedo, estrés, o simplemente porque se trate de un perro “valiente” y seguro de sí mismo, que no quiere decir dominante.
Entonces, ¿todos los perros son dominantes? ¿Cómo solucionar sus problemas si se trata de un perro dominante?
Existen numerosos “tests” para saber si un perro es “dominante”, lo cuales no tienen mucha coherencia en relación a la dominancia, y más bien, es un chequeo de la manipulación a la cual está habituado el perro. Os pongo a continuación un “test” muy utilizado en este aspecto:
“Coge al perro, y ponlo panza arriba, con las patas en el aire, y ponle una mano en el pecho. Apreta un poco. Si el perro aguanta sin moverse 5 minutos, según el test se trata de un perro “sumiso”, si se mueve como loco, según el test es un perro muy dominante, y si se mueve un poco nada más, según el test es un poco dominante.”
Como podemos comprobar, es un test un tanto absurdo en cuanto a la dominancia, lo que si nos informa este test es del tipo de manipulación humana al que está habituado el perro, y por lo tanto puede ser un aspecto a trabajar en el mismo para avanzar en su educación.
Por lo tanto, casi todo lo que suele hacer un perro inquieto o inseguro, implica que es “dominante”, con lo cual, podríamos llegar a pensar que ser “dominante”, puede equipararse a ser impaciente, o ser extrovertido, o ser curioso, etc, según el caso. Pero la realidad es que cuando hablamos de “perro dominante” el mundo suele pensar en un “perro agresivo”, y esto es debido a que tratar una “dominancia” de forma incorrecta, conduce a que el perro acabe adoptando comportamientos agresivos.
Cuando alguien va a un conocido “que sabe mucho de perros” o incluso a un “profesional” y este concluye su diagnostico con “ESTE PERRO ES DOMINANTE” y no dice nada más, crea un grave problema al dueño.
Y esto no sólo es un error, sino que puede derivar a diferentes situaciones no deseables, incluyendo el abandono del perro. Y es lógico, los pobres dueños angustiados por el comportamiento de su perro, ahora también empiezan a tenerle miedo…De repente, su dulce perrito se ha convertido en un monstruo que acabará haciendo daño a alguien, y se volverá un delincuente canino, que no hará caso, que se volverá incontrolable y difícil de predecir .
Entonces ¿Qué es lo que ocurre?
El problema es que cuando pensamos en un perro dominante, nos viene a la mente la imagen de un lobo lanzándose hacia otro lobo de “rango menor” para hacerle daño, y equiparamos “dominancia” con esta idea.
Todo este BOOM entorno a la dominancia viene gracias a los miles y miles de artículos que han salido entorno a los estudios realizados con lobos, y la posterior puesta en marcha por muchos “etólogos” y “adiestradores” por todo el mundo.
Algunos hablan de técnicas punitivas, cual lobo enfurecido para “controlar” una situación que desconoce.
Es cierto que si ante un comportamiento del perro el cual desconocemos por completo, aplicamos una técnica punitiva de forma incremental, tarde o temprano conseguiremos que el perro: o nos muerda, o se sienta intimidado y desista de su actitud.
Este tipo de “educación” basada en la intimidación, conlleva graves trastornos posteriores de conducta, comportamientos que tienden a conductas agresivas, y en muchos casos, una dependencia obsesiva hacia el dueño.
Aquellos que basan sus técnicas de adiestramiento en establecerse como alfa (alpha-roll), deberían plantearse seriamente que es lo que están haciendo, y que es lo que percibe el perro de su comportamiento. Si un perro cuando se encuentra a otro perro, adopta una postura de “sumisión” de forma voluntaria ¿Cómo afectará a su psicología el que le OBLIGEMOS a adoptar esta postura?? Quizás sea lógico el pensar que el perro piense que estamos jugando, o lo más probable es que piense que le estamos castigando por algún motivo que desconoce, y le aplicamos un castigo de forma muy bruta.
De la misma forma, el hecho de que “debemos de comer antes que el perro” o “caminar antes que el perro”, etc, también resulta un tanto ilógico si meditamos un instante.
Los perros lazarillo, caminan por delante del dueño, guiándoles y ayudándoles en diversas tareas. En perros de asistencia ayudan a abrir puertas, en algunos casos arrastran al dueño y en muchas ocasiones le acercan comida.
En perros de terapia, en algunas ocasiones el perro puede o debe subirse a la cama, al sofá, y en otras debe tomar posturas “que solo adoptaría el perro alfa”.
En mushing, un grupo de perros de 2 a 14, o incluso más perros tiran del musher, y de la carga, para lo cual se posicionan delante del mismo, e incluso llegan a tomar decisiones en momentos puntuales de peligro.
Según las “teorías de la dominancia”, estamos concediendo al perro un poder que le hará “dominante” sobre nosotros, y por lo tanto, dejará de hacernos caso, puesto que le damos el “privilegio” de pasar delante, de acceder a comida, y de hacer cosas que solo el perro “alfa” debería poder hacer, y por lo tanto le damos al perro privilegios que le hacen ser “superior a su dueño”.
Es evidente que las teorías de “alfa-roll” son incompletas y nos muestran tan solo una pequeña parte de la “realidad” y que las relaciones entre perros son mucho más complejas y ricas, y en ellas se establecen toda una serie de “normas” o “comportamientos” de respeto que van mucho más allá de un simple comportamiento de imposición.
Por lo tanto, aquellos que trabajen o piensen en “educar” a su perro, pueden reflexionar seriamente si lo que quieren es ENSEÑAR a que su perro haga algo, o lo único que pretenden es OBLIGARLE a hacerlo.
Un perro de casa puede subirse al sofá, a la cama, comer al mismo tiempo que su dueño etc, y entender muy bien cuál es su posición dentro de la familia. Esto significa que el perro sube al sofá con nuestro consentimiento y es consciente que nosotros le damos ese privilegio, y que cuando queramos también se lo podemos limitar. Y esto no es cuestión de dominacia, o de establecerse como alfa, simplemente es educación, entendimiento y establecer unas normas claras y cumplirlas todos los miembros de la familia de forma coherente, a fin de que nuestros amigos peludos las comprendan y no tengan confusiones a la hora de cumplirlas.
Por lo tanto, volviendo al término de la “dominancia”, el hecho de que un perro sea “dominante”, ¿implica que deba usar técnicas de imposición para conseguir las cosas?
¿ DOMINANTE = ABUSON ?
Cuando se habla comúnmente de dominancia, se habla de OBLIGAR al perro a hacer algo, y las técnicas que se usan van acorde con esta mentalidad.
Desde esa perspectiva, el que “domina” OBLIGA al otro ha hacer algo.
La dominancia en los perros no es exactamente así, sino que más bien, estamos usando técnicas incorrectas basadas en comportamientos de perros que ABUSAN del resto.
Un dictador “domina”, pero no por ello debemos basarnos es sus técnicas para “controlar” a otros ¿no?
Por lo tanto, debemos hacer una gran diferencia entre perros ABUSONES, y perros DOMINANTES.
¿Qué es dominar?
Vamos a profundizar un poco más en lo que significa dominar:
- Un pueblo, país
- Contener, controlar
- Conocer perfectamente: un idioma , un asunto, una actividad.
Puede: Dominar su vida, sus sentimientos, sus emociones, lo cual nos sugiere un contexto de autosuperación, pensamiento positivo, etc.
Aunque también podemos hablar de dominar el mundo, ante lo cual, hay muchas forma de entenderlo, pero muchos se imaginaran una acción de carácter agresivo y bélico.
Tenemos tendencia a encuadrar las cosas dentro de un contexto de imposición y conductas agresivas, cuando el concepto de “dominar” en si, no tiene nada que ver con ello.
Por lo tanto, tenemos que separar de forma muy clara cuando un perro muestra conductas “dominantes”, y cuando muestra conductas “de abuso”.
En el mundo de los perros, y los estudios sobre ellos, el concepto de dominancia se mueve entrono a la forma de gestionar la estructura social de una manada. Es por tanto que, un perro que llamamos “alfa”, “líder” o “padre” o “perro dominante” no tiene porqué usar la fuerza para mantener una correcta gestión de su manada, sino que tiene muchas otras formas de hacerlo.
Inicialmente, y originado por un estudio en condiciones anti-naturales, se obtuvieron resultados sobre como un “líder” gestiona su manada mediante técnicas aversivas.
Resulta extraño pensar que un animal que durante una cacería le es suficiente hacer un movimiento de cabeza para que el resto de la manada se coloque de forma estratégica, y tenga que recurrir a la violencia para conseguir que “le respeten”.
Posteriormente se han hecho más estudios, tanto el lobos como en perros de diferentes razas, y se han llegado a conclusiones mucho más amplias, las cuales abren todo un mundo de posibilidades, y nuevas formas de ver la relación entre animales, y la relación entre humanos y animales.
Por lo tanto, cuando alguien nos diga que nuestro perro es dominantes, deberemos preguntarnos ¿En que sentido?
- ¿es un perro miedoso?
- ¿es un perro atrevido?
- ¿Es un perro inquieto y nervioso?
- ¿Es un perro tímido con otros perros?
- ¿Es un perro que no sabe controlarse la mordida?
- ¿Es un perro que se sobre-excita mucho jugando?
- ¿Es un perro con mucha inexperiencia e inseguro de si mismo?
- ¿Está habituado a ser “manipulado: acariciado, tumbado, cepillado”?
- ¿Es un perro habituado a jugar con otros perros?
- ¿Es un perro con una socialización correcta o adecuada?
Etc…
Debemos plantearnos todas y cada una de estas preguntas, y empezar a trabajar sobre ello.
No me vale que me digan que un perro es dominante, eso es tan ambiguo como decir que un perro es de una raza canina. Si queremos educar correctamente a nuestros perros, debemos aprender a entenderles, a respetar su naturaleza y ayudarles a crecer de forma correcta y respetuosa dentro del entorno urbano en el cual les estamos criando.
En nuestros años de experiencia con perros de razas nórdicas, hemos ido introduciendo a cada perro adulto en una manada de machos y hembras, y hemos podido estudiar las relaciones de manada, su jerarquía, como cada perro cambia su status cuando llega un nuevo miembro.
Hemos observado que si bien un perro adopta posturas de “dominante” de cara a cierto individuo, o en determinadas situación, también puede comportarse como de forma sumisa en otras circunstancias. Así que podemos concluir el artículo con la siguiente frase:
“Un perro no es dominante, se comporta de forma “dominante” en determinadas ocasiones” por lo tanto no forma parte de las características del perro y mucho menos es un término determinante para solucionar los problemas de comportamiento canino.
“ Los animales son más sencillos de lo que creemos, pero el ser humano se empeña en poner nombres e inventar teorías acerca de su comportamiento, que no son ciertas”
Autores del Artículo:
Marcos Javier Ibáñez
Miriam Perera
Daros por bienvenid@s a mi blog, un lugar donde la necesidad de comunicarme se vuelve importante.
Me encuentro en un punto que podría llamarse "en donde estoy", desde el cual aflora mi deseo de contar que me sucede en mi caminar (aprendizajes, busquedas, encuentros, música, relatos, regalos, viajes, sentimientos, logros laborales...), sin olvidarme de cómo se van resolviendo conflictos, dudas y valores.
El tema principal de este blog, como su título indica, es la consciencia canina. Siento la necesidad de desatar una venda y de encender una vela.
Creo en una convivencia real entre espécies animales, en este caso entre humano-perro, atendiendo a sentimientos claros y mente lúcida. Con la intención de favorecer una "actualización de estado" relacional con un animal que nos lleva acompañando varios siglos, y que la ciencia que se ocupa del estudio de su naturaleza, nació hace apenas 150 años.
Con todo esto doy el "pistoletazo de salida" a este blog.
Me encuentro en un punto que podría llamarse "en donde estoy", desde el cual aflora mi deseo de contar que me sucede en mi caminar (aprendizajes, busquedas, encuentros, música, relatos, regalos, viajes, sentimientos, logros laborales...), sin olvidarme de cómo se van resolviendo conflictos, dudas y valores.
El tema principal de este blog, como su título indica, es la consciencia canina. Siento la necesidad de desatar una venda y de encender una vela.
Creo en una convivencia real entre espécies animales, en este caso entre humano-perro, atendiendo a sentimientos claros y mente lúcida. Con la intención de favorecer una "actualización de estado" relacional con un animal que nos lleva acompañando varios siglos, y que la ciencia que se ocupa del estudio de su naturaleza, nació hace apenas 150 años.
Con todo esto doy el "pistoletazo de salida" a este blog.
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martes, 2 de julio de 2013
lunes, 3 de diciembre de 2012
El papel del dolor en la agresividad de los perros, a examen.
Investigadores de la Facultad de Veterinaria de la UAB han estudiado una de las principales causas de la agresividad en perros, el dolor. Los resultados muestran que la experiencia previa al dolor vivida por el animal es un factor determinante en la expresión de esta agresividad, existiendo dos formas diferentes. Por un lado, aquellos perros que ya eran agresivos antes del dolor han incrementado la intensidad y frecuencia de la agresividad manteniéndola en las mismas situaciones que antes del dolor. En cambio, aquellos que no lo eran, se muestran agresivos sólo cuando se les intenta manipular.
Referencias:
"Pain-related aggression in dogs: 12 clinical cases" Tomás Camps, Marta Amat, Valentina M. Mariotti, Susana Le Brech, Xavier Manteca. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research
Volume 7, Issue 2, March–April 2012, Pages 99–102
"Pain-related aggression in dogs: 12 clinical cases" Tomás Camps, Marta Amat, Valentina M. Mariotti, Susana Le Brech, Xavier Manteca. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research
Volume 7, Issue 2, March–April 2012, Pages 99–102
La agresividad canina es un problema multifactorial, hecho que determina su elevada variabilidad individual. Algunos de los factores que determinan el comportamiento agresivo son: las condiciones en las que se encuentra la madre durante la gestación, la manipulación del cachorro durante el período neonatal, la edad al destete, las experiencias del animal durante el período de socialización (de especial importancia), la dieta, el ejercicio, la genética, el manejo en la edad adulta (por ejemplo las técnicas de aprendizaje basadas en el castigo activo predisponen a la aparición de conductas agresivas), la presencia de patologías en el animal, etc.
Existen multitud de patologías que pueden inducir, o agravar, un problema de agresividad. Entre ellos el dolor es especialmente importante. El objetivo de este estudio restrospectivo fue caracterizar la agresividad por dolor en perros. Concretamente se intentaban describir cuáles eran los contextos más frecuentes en los que se daba la agresividad, cuál era la postura más característica, el blanco más frecuente de los ataques y la presencia de impulsividad, entendiéndose por impulsividad como la ausencia de señales previas al ataque. Hasta el momento no se había descrito en ningún trabajo similar.
Se incluyeron 12 perros (11 machos y 1 hembra) que fueron atendidos por el Servicio de Etología de la Fundació Hospital Clínic Veterinari de la Universitat Autònoma de Barcelona. Todos fueron diagnosticados de agresividad por dolor, siendo la displasia de cadera el problema más frecuente como la causa del dolor.
Según nuestros resultados podemos sugerir que existen, al menos, dos patrones diferentes en la expresión de la agresividad por dolor, dependiendo de si el perro había sido agresivo antes del inicio del problema de dolor. Se pueden, por lo tanto, diferenciar dos grupos. Por un lado los perros que ya eran agresivos antes del inicio del dolor (por otras causas) y los que no lo habían sido nunca. Los perros que eran agresivos antes de el dolor lo eran hacía sus propietarios en contextos competitivos (tales como retirar la comida, desplazar al animal de la zona de descanso, obligarlo a hacer algo, etc.)
Los resultados más relevantes mostraban que los perros que ya eran agresivos antes del inicio del dolor intensificaban la intensidad y la frecuencia de los ataques en los mismos contextos (o similares) en los que ya se mostraban agresivos. Por el contrario, los perros que nunca habían sido agresivos antes del inicio del dolor eran más agresivos en contextos en los que se les intentaba manipular. Este resultado podría explicarse, por un lado, porque los propietarios de animales agresivos serían más reticentes a tener contacto con su perro. El resultado no excluye que un animal que presenta agresividad por dolor no se muestre agresivo si es manipulado, todo lo contrario, sin embargo es menos probable que se dé la situación. Por otro lado, está bien documentado que el dolor induce una respuesta de estrés en el animal. El estrés disminuye el umbral de agresividad. Es decir, situaciones en las que antes en animal se mostraba poco agresivo o, incluso, no reaccionaba de forma hostil ahora podrían desencadenar una respuesta agresiva. El dolor y el estrés aumentarían la irritabilidad del animal y, por lo tanto, facilitaría que se mostrara más agresivo en las situaciones en las que ya lo hacía anterioridad o en situaciones nuevas.
El segundo resultado interesante muestra que los perros que no eran agresivos antes de que empezara el dolor, sino que eran más impulsivos. Es decir atacaban sin dar señales previas. Este resultado podría estar íntimamente relacionado con el anterior. Cuando el perro con dolor es manipulado reaccionará agresivamente con rapidez para evitar más dolor, siendo difícil para el propietario prever dicho ataque ya que el animal mostrará muy pocas señales previas (como, por ejemplo, el gruñido).
De nuevo, el propietario de un perro no agresivo antes del inicio del dolor será más confiado con su animal y, con más probabilidad, se verá involucrado en contextos en los que manipule al animal.
Finalmente, los animales que ya han sido agresivos anteriormente, habrán tenido la oportunidad de aprender qué estrategias de conducta le son útiles para evitar un daño potencial. Dicho en otras palabras, el animal puede haber aprendido a modular su respuesta, por ejemplo, gruñendo consigue que el peligro (por ejemplo un propietario que se está acercando para tocar una zona dolorida) se aleje y, por tanto, no sea necesario llegar a morder para conseguir evitarlo.
En conclusión, nuestros resultados sugieren que la experiencia previa del animal es un factor determinante en la expresión de la agresividad por dolor y que existirían, al menos, dos patrones de expresión diferentes. Además, recalcan la importancia del diagnóstico y el tratamiento del dolor ya que puede tanto causar un problema de agresividad como empeorar uno preexistente.
Tomàs Camps Morey
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Caracteristicas comportamentales.
jueves, 30 de agosto de 2012
La ley de Morgan( Hacia lo simple no humanizando).
El Canon de Morgan
La ley de la parsimonia o parquedad de 1894 (a menudo llamada “Canon de Lloyd Morgan”) se aplica en Psicología Animal y establece que “una acción no se debe interpretar como resultado del ejercicio de una facultad psíquica superior si puede interpretarse como el resultado del ejercicio de una actividad psíquica inferior en la escala psicológica” (Boring, 1950/1983).
La máxima era no atribuir procesos mentales complejos a los animales cada vez que fuese posible explicar su conducta en términos más simples, y tener cuidado en las inferencias hechas a partir de la conducta animal, tratando siempre de encontrar la explicación “más simple” al fenómeno observado.
El contexto en el que Morgan plantea su ley se encuadra en una reacción a la corriente antropomórfica iniciada por Romanes, de atribuir “demasiada” inteligencia a los animales.
Morgan siguió la misma aproximación metodológica que Romanes, observando la conducta de los animales y tratando de explicarla por medio de un examen introspectivo de sus propios procesos mentales.
Más simple según Morgan
¿Qué sería para Morgan una explicación “más simple”? Por ejemplo, en términos de instinto y de asociación. En “Habit and instintc”, el aprendizaje para Morgan se explica por asociaciones dentro del tipo de conducta de ensayo y error y no por percepción de relaciones como en el caso humano.
Distingue reacciones innatas y reacciones adquiridas en los animales y admite la imitación como fuente de adquisición de experiencias
Es decir, Morgan inicia una consideración del estudio psicológico como un proceso que emplea dos tipos de inducciones: la introspección retrospectiva, es una inducción a partir de los datos subjetivos, y una segunda inducción más objetiva, basada en la observación de los fenómenos externos.
A partir de ambas, se interpreta la conducta y actividad de los otros en términos de su supuesta experiencia subjetiva. La vida mental del otro es una hipótesis contrita por el psicólogo a partir de su vida mental propia.
Su método era semi-experimental, bajo condiciones regularmente controladas y rigurosamente preparadas, lo cual a nivel metodológico supuso un gran avance para el desarrollo posterior.
Morgan reconoce y señala cierta predisposición en el ser humano para atribuirles estados mentales a los animales para predecir sus comportamientos.
Más simple según Premack y Woodruff
Heye explica que el argumento de parsimonia se ha ofrecido como respuesta a la respuesta a la pregunta de Premack y Woodruff, que declararon que “El mono sólo puede ser mentalista, no es suficientemente inteligente para ser conductista”.
En ese sentido sería una aplicación de la ley de parsimonia diferente de la enunciada por Morgan, ya que se considera que en este caso lo que es más simple es la opción mentalista, por encima de la conductista: Es mejor preferir que lo que hacen los primates es una interpretación mentalista que otros métodos conductistas de predicción del comportamiento.
En este caso “más simple” significaría “más simple” para ellos (los primates).
El problema de este argumento en opinión de Heyes radica en que no hay una razón suficiente para suponer que el uso de la teoría de la mente requiere menos inteligencia por parte del animal. Ni la inteligencia ni la simplicidad pueden medirse de una forma razonable.
Heyes plantea por qué no considerar como alternativas a la teoría de la mente las asociacionistas o cognitivistas, más que las conductistas (como supuso Morgan), siendo que aquéllas alternativas no asumen que los chimpancés sepan algo sobre los procesos que usan para predecir el comportamiento social de los demás. Sólo la teoría de la mente considera que los estados mentales y el conocimiento de dichos estados es la información de base que se utiliza en la interacción social.
En segundo lugar, incluso si pudiese demostrarse que la teoría de la mente demanda menos inteligencia o fuese más simple que las otras alternativas, esto no sería suficiente para justificar su preferencia sobre las otras explicaciones.
La idea de que las explicaciones más parsimoniosas son mejores porque apelan a la uniformidad de la naturaleza está lejos de ser aprobada. Y habría que demostrar por qué un proceso más simple es más probable que otro más complejo. (Sober).
Más simple según Dennent
Heyes destaca una segunda línea de argumentación utilizada, en la que “más simple” significa “más simple” para nosotros (los humanos).
Dennett ha argumentado que tomar “la actitud intencional” hacia los animales (caracterizar su comportamiento en términos de estados intencionales de los actores) puede tener ventajas prácticas para predecir y explicar su conducta. Afirmó que para los etólogos de campo que hacen observación de animales en sus ambientes naturales, la actitud intencional es más fácil de usar que los lenguajes del conductismo o del tratamiento de la información.
En opinión de Dennent, continuamente se niega la posibilidad de que los animales no humanos tengan estados mentales como creencias, o que realicen procesos inferenciales (teóricos o prácticos), aunque para él los mecanismos mentales complejos podrían ser, de hecho, los mecanismos mínimos para explicar la actividad de un animal.
En ese sentido, las explicaciones de la teoría de la mente serán preferibles a las alternativas no mentalistas porque nos resulta más fácil entenderlas, es decir por su potencial metodológico.
Como resalta Heyes, si bien metodológicamente es legítimo que los etólogos de campo que hablen y hagan consideraciones acerca de los animales como si hubieran estados mentales determinados, o más sencillas de comprender estas explicaciones para algunas personas que no están familiarizadas con la teoría del aprendizaje asociativo y la psicología cognitiva, se trata de un argumento débil, pues esto no justifica suponer que es más racional preferir las teorías más simples de entender.
La versión psicologista de la “navaja de Ockham”
El Canon de Morgan puede entenderse como la versión psicologista de la “navaja de Ockham”, formulada en el siglo XIV por el filósofo inglés Guillermo de Ockham: “los entes no deben ser multiplicados si no es necesario”.
Si tenemos dos modelos científicos para explicar un fenómeno, aquel que sea más “sencillo” será digno de mayor consideración.
Entre las críticas que pueden hacerse a este argumento, podemos aducir que debería ser la comprobación experimental la que ha de decidir entre los dos modelos. Pero, en muchas ocasiones, la complejidad del fenómeno a estudiar impide una eficaz comprobación empírica, no se pueden falsar las hipótesis a priori.
Además, habría que aclarar qué se entiende por “el modelo más simple”. ¿Se trata de una cuestión de mínimo de variables? ¿Y si la explicación incluye una sola variable pero de gran complejidad inherente?
Como señaló Einstein, a veces no es suficiente con que sea la explicación sea la más simple, sino que tiene que ser suficientemente explicativa: “A duras penas se puede negar que el objetivo supremo de toda teoría es convertir a los elementos básicos en simples y tan pocos como sea posible, pero sin tener que rendirse a la adecuada representación de un sólo dato de la experiencia. Simple, pero no más simple.” En el infinito abanico de explicaciones posibles, no está claro que la más simple sea la mejor. La opción más elegante también es una cuestión de opinión.
Como Heyes apunta, este argumento de la explicación más parsimoniosa puede utilizarse tanto para apoyar las hipótesis mentalistas como las no mentalistas. Pero más allá de argumentos débiles, lo que se requiere es poner en marcha más experimentos que permitan contrastar precisamente estos dos tipos de explicaciones, con tests y condiciones de control que permitan descartar una opción u otra, considerando las opciones alternativas a la teoría de la mente no han de ser conductistas necesariamente.
Para esto él recomienda hacer ensayos experimentales, ya que la sola observación, aunque pueda ser sugestiva, no permite discriminar qué está teniendo en cuenta el animal, y propone por ejemplo métodos de triangulación, basados en discriminación condicional seguida de test de transferencia.
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martes, 17 de abril de 2012
Un pequeño esquema de la agresividad Canina.
¿Que es la agresividad?.
Una respuesta natural a un estimulo externo.
¿Por que agreden lo perros?.
Una respuesta natural a un estimulo externo.
¿Por que agreden lo perros?.
- Para incrementar las posibilidades de reproducirse.
- Para maximizar refuerzos y minimizar castigos.
- Para cazar.
- Conducta aprendida.
Escalera de agresividad:
- Morder.
- Lanzar una dentellada.
- Gruñir.
- Andar rígido con la mirada fija.
- Estirarse con las patas hacia arriba.
- Agacharse con las cola entre las piernas.
- Darse la vuelta.
- Girar la cabeza.
- Bostezar y lamerse el hocico.
Tipos de Agresividad:
- Irritabilidad
- Competitiva.
- Dominancia.
- Aprendizaje.
- Maternal.
- Alimenticia.
- Posesiva.
- Protección.
- Por dolor.
- Orgánica.
- Territorial.
- Entre machos.
- Entre hembras.
- Juego.
- Redirigida.
- Idiopática.
- Intraespecifica.
- Por miedo.
- Predadora.
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